En los últimos tiempos, las tendencias han cambiado de tal manera que, actualmente, la comida es uno de los temas más recurrentes en el mundo digital. De hecho, la etiqueta #food tiene más de 150 millones de publicaciones en Instagram. Esto quiere decir que la importancia de estar presentes en las principales Redes Sociales, no es un capricho, sino una obligación.

La democratización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha revolucionado también el mundo de la gastronomía y los conocidos “foodies”se han convertido en “groupies” de este campo. Son amantes de la cocina capaces de soportar largas listas de espera y horas de cola para comer en su restaurante favorito, viajan miles de kilómetros o pagan cuantiosas sumas para descubrir nuevos sabores. Eso sí, con los móviles bien cargados de batería para poder exhibir su fanatismo gastronómico en las diferentes redes sociales

Son datos que debemos tener en cuenta si queremos introducir nuestro restaurante dentro del mercado online, es decir, prepararnos para recibir no sólo a comensales en nuestras mesas, sino a auténticos expertos en medios, que pueden a golpe de click, difundir un mensaje positivo (o negativo) de nuestra comida, nuestro local, calidad del servicio, ambiente, etc. Y lo más importante, estos “influencers” no dudarán en puntuarnos, repetir y compartir su experiencia al momento, algo que sin duda, nos interesa y mucho 😉

Pero ¡OJO!. Con internet se ha multiplicado la posibilidad de compartir opiniones sobre experiencias gastronómicas por parte de cualquier comensal, aunque esto no quiere decir que sean críticos gastronómicos o expertos en comunicación alimentaria. Es por eso que debemos manejarnos bien con las redes sociales, puesto que una opinión de alguien que no entiende de gastronomía, aunque tenga mucha difusión, puede ser un dardo envenenado que debemos saber parar a tiempo.

¿Qué diferencia a un foodie de un experto en comunicación alimentaria?

– El foodie” es aficionado. Le gusta comer y compartir sus experiencias en la red, a diferencia del comunicador, que es un profesional con formación especializada.

– El “foodie” difunde información, mientras que el experto en comunicación alimentaria la utiliza de forma estratégica para comunicar más y mejor, edita, integra contenidos textuales, audiovisuales y multimedia.

– El comunicador alimentario diseña experiencias gastronómicas haciendo servir todos los recursos de la red: el neuromárqueting.

En conclusión, el poder de la comunicación online, radica en su conocimiento. En confiar en expertos para la elaboración de una estrategia online que convierta nuestro restaurante en un lugar gastronómicamente reconocido. El gastromarketing como concepto para destacar de entre la competencia.

¡Buen provecho!